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El agua dura es aquella que tiene un alto índice de minerales, sobre todo de magnesio y calcio. El uso de este tipo de agua en nuestro hogar puede ser perjudicial para nuestro día a día. Y es que, además de afectar a los electrodomésticos de nuestra casa como consecuencia del exceso de cal, también aumenta el consumo de productos de limpieza, ya que el agua dura estropea antes la ropa, además de ser la responsable de que no nos quede tan suave y limpia.

Es por eso que, si ves que tu ropa no queda del todo bien una vez la sacamos de la lavadora, puede haber un problema de dureza con el agua corriente de tu casa. Si además, quieres reducir tus gastos, la mejor solución es instalar un descalcificador.

La dureza del agua y la ropa

Existen una serie de señales que nos indican que el agua que usamos en nuestra casa está perjudicando el proceso de lavado de nuestra ropa:

La cantidad de detergente

La dureza del agua ha de tenerse en cuenta a la hora de determinar la cantidad de detergente necesario en cada lavado. Uno de los indicativos del uso de agua dura es que impide o retrasa la formación de espuma. Esto puede restar el poder limpiador de un detergente. Así que, cuanta más cal tenga el agua, más producto vas a necesitar para lavar la ropa.

Las manchas

También debes tener en cuenta que el residuo de la cal a veces puede provocar manchas en la ropa, así como al tacto áspero incluso aunque hayas usado suavizante. En algunos tejidos, este residuo puede quedar atrapado en las fibras y acabar rompiéndolas, dando lugar a la aparición de pequeños agujeros.

El secado

El uso de agua dura en el lavado de nuestra ropa también provoca que, una vez secas, las prendas queden rígidas y acartonadas. También pueden aparecer pequeñas manchas blancas de cal.

Cómo reducir la dureza del agua en la ropa

Para evitar los efectos negativos del agua dura sobre nuestra ropa, podemos usar más suavizante. Muchos de estos productos ya señalan cuanta cantidad de suavizante usar dependiendo de las características del agua. Ten en cuenta, sin embargo, que seguir este método seguirá suponiendo un gasto extra en productos de limpieza y tampoco nos asegura que la ropa quede del todo bien.

Es por ello que la mejor solución pasa por instalar un descalcificador en nuestra lavadora. Esto no solo nos permitirá dosificar el detergente adecuadamente, sino que además estaremos protegiendo la lavadora de los efectos del calcio y alargando su vida útil.