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El agua potable de nuestras viviendas es completamente apta para el consumo. Ha sido sometida a análisis y controles exhaustivos que la califican como segura y garantizan que no supone ningún peligro para nuestra salud. Sin embargo, el agua de grifo ha sido objetivo de numerosos mitos, creencias y leyendas urbanas. Hoy desmontamos algunos de los más comunes y que seguro has oído en más de una ocasión.

5 mitos más extendidos sobre el agua potable

En España y en el resto de Europa podemos presumir de una envidiable calidad del agua. Pero todavía existen muchas dudas al respecto, ya sea por su sabor, color o por miedo a que contenga alguna sustancia que pueda dañar nuestra salud.

1. El agua embotellada es más saludable que el agua del grifo

El agua del grifo no es ni mucho menos peor que la embotellada. De hecho, suele ser igual o más segura que la que compramos en el supermercado, ya que esta también puede contener algún tipo de residuo.

El agua potable está sometida a pruebas diarias de calidad y, en caso de que no cumpla con la normativa, el proveedor o la compañía municipal tendrían la obligación de informar a todos los ciudadanos. Es cierto que en algunas zonas geográficas puede tener un peor sabor, pero esto se debe simplemente al grado de dureza del agua.

2. Evaporar el cloro del agua potable

Las compañías proveedoras recurren a ciertos elementos químicos para desinfectar el agua. El cloro es el elemento más utilizado, pero las dosis son muy bajas y no supone ningún riesgo para la salud.

El único problema es que el cloro puede provocar que el agua tenga un mal sabor, aunque para eliminarlo pueden utilizarse filtros de osmosis inversa. Estos filtros también se suelen usar para eliminar los restos de cal y resultan muy útiles sobre todo en zonas geográficas con aguas duras.

3. El agua del grifo puede contener medicamentos

Seguro que en más de una ocasión has oído esta frase. Es cierto que debido a algún descuido puntual o a un vertido irregular se han encontrado trazas de medicamentos en zonas de captación de agua. Pero es prácticamente imposible que esto ocurra dentro de la red de agua potable, ya que esta es siempre purificada en las plantas de tratamiento.

4. La presencia del calcio en el agua puede ser perjudicial

Según datos de la OMS, el calcio presente en el agua del grifo no es perjudicial, ya que por esta vía nuestro cuerpo no lo absorbe. Además, los niveles de concentración son muy bajos, por lo que es imposible que pueda provocar algún problema en nuestra salud.

Esto no ocurre en las zonas de aguas duras, ya que las concentraciones de minerales, como el calcio o el magnesio, son más altas. Aunque en estos casos las consecuencias más graves son el deterioro o las averías que pueden provocar en nuestros electrodomésticos.

5. El agua del grifo contiene flúor

La fluoración del agua no es algo de lo que debamos preocuparnos en nuestro país, ya que apenas un 11% de las redes de distribución pública contienen flúor. La aireación, la decantación, la filtración y la desinfección son los únicos procesos a los que se somete el agua potable en España, y en ninguno de ellos se utiliza este elemento.

Si a pesar de todo quieres disfrutar de la máxima calidad del agua en tu hogar, puedes recurrir a diversas soluciones que te ayudarán a mejorar su sabor. Los equipos de filtración y de osmosis inversa son los más utilizados, pues consiguen un agua purificada totalmente libre de impurezas, con un sabor suave y neutro.