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No todas las aguas son iguales. Dependiendo de la zona de España en la que vivas podrás recurrir a distintos tratamientos de agua para mejorar su calidad, ya que ni tendrá el mismo sabor ni las mismas propiedades.

¿En qué consisten los tratamientos de agua?

Según tu zona geográfica, obtendrás agua del grifo más blanda o más dura, más mineralizada o con mayor exceso de componentes químicos. Aunque esto no influye en su potabilidad, sí lo hace en su calidad, sabor, olor y color. Pero gracias a los diferentes tratamientos de agua disponibles en el mercado conseguirás mejorar notablemente la calidad del agua del grifo que consumes en tu hogar.

Descalcificación

El agua del grifo contiene ciertos componentes que provocan que el agua tenga un mal sabor, como es el caso de la cal, sustancia que se encuentra disuelta en el agua. Los descalcificadores se utilizan para eliminar por completo esta sustancia mediante un sistema de resinas de alto rendimiento y bajo consumo.

Hay que tener en cuenta que la cal no solo influye en el sabor del agua, sino que también puede afectar a nuestra salud y a nuestro bolsillo. Está comprobado que el exceso de cal puede llegar a agravar ciertos problemas dermatológicos, como la psoriasis o los síntomas de la piel atópica. Además, también puede llegar a obstruir las tuberías, provocando incrustaciones en algunos electrodomésticos, como la lavadora, el lavavajillas o la caldera, lo que puede tener como consecuencia graves y caras averías.

Filtración

Los sistemas de filtración sirven para eliminar los componentes minerales, como el calcio o el magnesio, y los elementos contaminantes suspensos en el agua. Estos dispositivos filtran y separan las diferentes sustancias mediante una membrana que deja pasar el agua limpia y purificada.

Actualmente, existen una amplia variedad de filtros en el mercado, con mecanismos que van desde los más complejos hasta los más simples. Los más comunes son los de carbón activo, pero dependiendo de la dureza del agua podrás optar por uno u otro.

Estos equipos son muy fáciles de instalar y no requieren apenas mantenimiento. Además, consiguen purificar el agua y eliminar la mayor parte de las bacterias, microorganismos y sedimentos presentes en el agua. Todo ello, sin la utilización de productos químicos desinfectantes que pueden ser perjudiciales para la salud.

Osmosis inversa

Para llevar los tratamientos de agua al siguiente nivel, los sistemas de filtración pueden complementarse con los equipos de osmosis inversa. Estos sistemas de depuración permiten obtener agua de mineralización muy débil, ya que gracias a su sistema de membranas se consiguen retener más del 95% de todas las impurezas presentes en el agua.

Cada membrana presenta diámetros de porosidades diferentes que ayudan a atrapar las partículas disueltas en el agua. Gracias a este mecanismo, la osmosis inversa se posiciona como uno de los tratamientos de agua más eficientes del mercado, garantizando la máxima pureza del agua. Eso sí, estos dispositivos requieren de mayores cuidados y, dependiendo de la calidad del agua de tu zona geográfica, será necesario sustituir las membranas con más o menos frecuencia.