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Si quieres despertar tu cuerpo con suavidad, lo primero que debes hacer cuando te levantas por la mañana es beber un vaso de agua tibia o caliente a sorbos. Nunca fría ni de golpe. ¿Por qué?

Teniendo en cuenta que la naturaleza del calor siempre es relajante, tomar un poco de agua caliente permite al organismo prepararse para el desayuno tranquilamente, después de varias horas en reposo. El agua tibia en ayunas nos proporciona beneficios digestivos, ayuda a depurar las toxinas, relaja los músculos, mejora la circulación de la sangre, permite drenar los riñones y despertar los intestinos. Según los especialistas, lo mejor es beber agua tibia con limón o un té, pero si no somos capaces de aguantar la acidez del limón, con agua sola es suficiente.

En cambio, si bebemos agua fría por la mañana, después de haber descansado toda la noche, el cuerpo necesitará generar calor para poder absorberla. Para poder lograrlo, tendrá que trabajar más de la cuenta para neutralizar la temperatura de la bebida fría. Además, el agua fría solidifica las grasas, retrasando la digestión.

Siguiendo nuestros consejos contribuirás a tu salud diariamente con la simple acción de beber un vaso de agua tibia. Además, puedes mejorar la calidad del agua que llega a tu casa con equipos de osmosis inversa, que la depuran y la filtran.